miércoles 11 de noviembre de 2009
miércoles 7 de octubre de 2009
martes 3 de marzo de 2009
martes 3 de febrero de 2009
El Cepo - 1
Para vestir la austeridad del dormitorio no se le ocurrió otra cosa que poner una canción al azar. Cuando escuchó las primeras notas quiso cambiar el disco pero ya era demasiado tarde: llamaban a la puerta. Tres golpes pausados, como estudiados previamente, agitaron la entrada. Se quedó inmóvil con varios compacs en la mano mirando el recibidor, queriendo perpetuar el instante que había estado esperando durante tanto tiempo. Volvieron a llamar. Creyó que ya bastaba de hacerse el interesante y se dirigió a paso de rey para recibirla. Apoyado en el pomo respiró profundamente. Mientras abría comenzó a dibujar lo que pretendía ser una sonrisa pero solo fue capaz de trazar un garabato zigzagueante. A ella le encantaba sentir el efecto que producía su presencia. Ya de por sí era una señorita bastante femenina pero cuando él se deshacía mirándola, intentando contener el pulso acelerado, ella se convertía en una zarzal hipnótico, cubierto de orquídeas y aves del paraíso, capaz de envolverlo a placer y estrecharlo contra su pecho espinado.
Se encontraron los dos plantados, mirándose sin mediar palabra. Sus sombras se proyectaron desde el umbral hacia la cama: allí se encontraron abrazadas antes de darse un beso en cada mejilla.
El anfitrión se hizo a un lado y la invitó a pasar. Ella siguió su propia silueta a paso de emperatriz. A medida que avanzaba nacían rosales que enmoquetaban el suelo y disfrazaban las paredes. Cerró la puerta y siguióla como un fakir masoquista, ausente de las espinas que atravesaban sus pies y disfrutando con el perfume de las flores.
domingo 28 de diciembre de 2008
viernes 26 de diciembre de 2008
Estación de Okachimachi, Tokio

Me encanta revisar las fotografías de viajes pasado un tiempo; volver a fijarme en esos instantes tan breves como un parpadeo que por las circunstancias han acabado en un DVD. Observar las Personas detenidas e imaginar su historia, su momento, con la certeza casi total de que jamás volveré a verlas.


